miércoles, 25 de marzo de 2009

Eso que algunos llaman amor...




A estas alturas ya esta claro que existen muchas diferentes clases de amor, pero realmente al mencionar aquella insolente palabra casi nadie sabe a lo que se refiere la otra persona. Tantos tipos de amor, y tantos usos que se le dan a la palabra que uno termina ahorgándose en un mar de confusiones. Algunas veces el amar puede ser un acto heroico/paranoide, como cuando se sigue amando a pesar de haber sufrido mucho por ese alguien; puede ser una mera declaración manipuladora, como cuando dices amar sólo para conseguir más cariño; también puede darse en un contexto rómantico/fantasioso, cuando crees que todo estará bien si logras vivir ese sentimiento con otro... Entonces, al final podríamos decir que el amor acarrea casi todas las deformaciones de la personalidad humana, lo cual sin duda lo envilece, pero por otra parte, al hacer aflorar lo peor de nuestra naturaleza nos deja un espacio para el crecimiento y aprendizaje.

Pero no por eso vamos a tirar todo por la borda y cortarnos las venas por lo pestilente que puede llegar a ser el amor. A pesar de que en nuestra cultura el amor de pareja implique una serie de valores muy custionables desde un punto de vista filosófico (como la exclusividad sexual, la esclavización mediante patronaje, la sutioquería romanticona y el matrimonio, por mencionar algunas), debemos reconocer la importancia práctica que tiene para el desarrollo personal ejercitar el acto de amar. Quien no ha sufrido por amor, probablemente no sepa lo importante de este sentimiento en el resto de nuestras vidas.

El amor es fundamental para mí, pues me permite estar más cerca con lo que me rodea, haciéndome sentir al otro como si fuese yo mismo. Ha sido dificil aprender, en estos últimos años, como es que uno debe amar. Humildemente, expongo mi opinión personal en cuanto a las consideraciones que uno debe tomar antes de emprender acciones en el ámbito amoroso. Primero, esta la honestidad del sentimiento, si no se siente verdadero entonces no te engañes a ti mismo, pues no hay cosa peor que alejarte de lo que eres. Segundo, comprender que el amor es un acto de entrega gratuito ayuda mucho a dejar atrás los sentimientos de justicia provocados por las dinámicas propias de una relación entre personas. Tercero, eliminar por completo el sentimiento de propiedad sobre la otra persona, pues es un espejismo visceral y cultural que la sociedad toma como cierto, a pesar de que obviamente el amor se práctica en total libertad, por esto compartir el amor es simplemente un regalo sin dueño. Seamos concientes de esto, pues en el único pilar en que nos podemos apoyar es la confianza, lo cual no deja cabida para los celos e inseguridades, y disminuye la angustia ante una pérdida. Debemos ser capaces de hacer un "párale" a las manifestaciones irracionales causadas por los impulsos agresivos y egoistas de nuestra sexualidad, que intenta devorar y someter para así saciarnos de éxtasis. Cuarto, dejemos de idealizar al amor y al ser amado, ya qué nuestro ego nos lleva a amar nuestras propias fantasías, más que la humanidad auténtica del compañero. Un amor sin prejuicios, permite estar mas cerca de la experiencia y nos lleva a un estado espiritual mayor, lo cual influye positivamente en nuestra pureza emocional. Quinto, comuniquémonos con el otro y cultivemos las relaciones, porque mediante la sociabilización es la única manera de que el amor -de pareja- pueda desarrollarse en forma armoniosa. Los únicos receptores concientes son los sentidos del cuerpo, no pretendamos construir una relación en base a sentimientos o telepatía. Sexto, y último, corramos todos los riesgos que sean necesarios, no temamos al dolor y tomemos la vida como una aventura, la cual esta llena de motivos por los que luchar y dar la vida. El amor nos hace concientes de que estamos vivos y aunque muchas veces implique sufrir, debemos aprender de aquello porque es una parte de nosotros que vale la pena explorar. Además, implica crecimiento y sabiduría, componentes básicos en el camino sin fin de la realización personal (felicidad).

No es fácil hacerlo, lo sé. Pero mientras estas ideas sigan rondando en mi cabeza, me servirán de guía frente a las circunstancias de la vida... ya lo han hecho hoy, y ya me ayudarán mañana. La inspiración que me ha impulsado a escribir estas líneas radican en el amor hacia ella, la musa inseparable que me ha ayudado a destruir varias religiones y credos dogmáticos. Debo decir, que hace tiempo decidí llamarle amor a este sentimiento que siempre necesita de su bienestar, así como un cariño demasiado grande como para llamarlo así. La amo porque sí, la amo porque decidí amarla, y porque quiero ser más con ella. Puedo decir relajadamente que la amo y sentirlo, tal como siento la pena y la risa, es como el agua. Y aunque suene fácil todo este asunto, ha sido tremendamente complicado. Yo lo he complicado, ella lo ha complicado y lo hemos complicado juntos. Quizás así tiene que ser nuestra historia, pero no me da el ánimo para explicar todo el embrollo. La cosa es que elegí amarla hace un tiempo, y ya no puedo hacer nada para dejar de hacerlo, atado felizmente a un sentimiento que es así. Espero no sonar trágico, porque como dije, yo elegí amarla... y como no, si es linda hasta cuando no quiere nada conmigo.

Y bueno... es raro escribir esto y sentirse contento y triste al mismo tiempo. Para finalizar debo mencionar que aparte de amarla, la paso muy bien con ella, ojalá podamos estar juntos por mucho tiempo, en muchos momentos. Te amo negrita rica. Al final, eso es lo que más importa.

jueves, 5 de marzo de 2009

Bienvenido sea el peligro!



Hace tiempo no escribia algo... lo que pasó es que no quisé seguir y decidí darle unas vacaciones al blog. Ahora vuelvo fresquito, se me viene un interesante año 2009 el cual estoy seguro estará lleno de diversas reflexiones que con gusto publicaré.

La primera es sobre el peligro. Recientemente en un viaje en bicicleta por la Patagonia chilena he descubierto el enorme placer inherente al sentirse amenazado por la lluvia, viento, hambre, cansancio, frío e incluso por algunos animales. Al principio viene el susto, a veces incluso miedo genuino, pero la sensación de sobrellevar estas dificultades (la mayoría imprevistas) de manera exitosa te hace de alguna manera recobrar la confianza en uno mismo, te hace sentir el poder que tiene tu cuerpo para ajustarse a las situaciones más complicadas, y lo moralizante que resulta conocer las fortalezas y debilidades de la propia mente ante situaciones de peligro. Al final uno resulta fortalecido y adquiere mayor carácter.

Después de sólo dos semanas me siento despierto y vivo, libre de represiones, sabiendo que lo único que necesite para sentirme cómodo fue algo de ropa, un poco de comida y agua. Contando con tan poco me fue posible sentirme profundamente feliz con cosas simples como un lindo paisaje. Fue posible darme cuenta que gran parte del mundo que construyo en mi cabeza no es necesario para sentirme bien, es tan sólo un exceso necesario, usadado como mecanismo de protección ante la compleja y agresiva sociedad urbana. Descubrir que mis pensamientos son para el viento, ha relajado las estructuras de mi mente. Pobre mente... tan temerosa y precavida, llena de preocupaciones y sueños, de espejismos, tan frágil e inocente, tan corrompida y corrupta. Y todo esto gracias al peligro, que ha desnudado mis motivaciones más básicas poniendome cara a cara con mi propio ser.

No vale la pena vivir sin correr riesgos, esto es, sin poder disfrutar las edificantes derrotas y las gloriosas victorias. Hay que vivir sin miedo, pues el único fin del camino es la muerte, el estado de liberación máxima de la cual nuestro instinto rehuye, pero al que irremediablemente llegaremos. Por esto no se puede temer a la muerte, porque nadie sabe como es... y temer a lo desconocido es simplemente no tener suficiente fe. Intentemos tampoco temerle al dolor, pues es simplemente pasajero, algo que nos recuerda y enseña que somos hijos de la tierra. A fin de cuentas, la estrategia se resume en intentar ser más libre. Liberarnos de las trabas que no aportan en darle significado a nuestra existencia, en este sentido, debieramos sumergirnos en aventuras que hagan sentir vivos, que nos muevan, que nos den escalofrios, que nos hagan gritar (figurativamente o no).

Me ha costado figurar esto. Mi mente es la que esta siempre despierta (o desvariando, depende como se mire), asimismo hago esfuerzo por acercarme a mis sentimientos y emociones, tratándolos de cultivar para dejarlos florecer como corresponde. Pero el asunto del cuerpo había permanecido como una sabiduría oculta por mucho tiempo, nunca terminé por entender por completo a que se referían los filósofos cuando se referían al cuerpo como parte del ser. Lo primero que uno tiende a imaginar es a alguien haciendo ejercicio o simplemente estando siempre ocupado, relacionándolo demasiado con el concepto de "cinético". Este asunto es una nueva veta para futuras sesiones de dialéctica, espero sacar conclusiones más claras a futuro, pues aún tengo ideas confusas sobre como asimila y responde mi cuerpo, y sobre como esto se relaciona con mi ser. Por ahora, reconozco la importancia de mi corporalidad y del significado de la misma, sólo hay que ponerla a prueba para empezar. No somos simples envases de carne con una vocecilla interior, somos mucho más que nuestros pensamientos, tanto más que me podriamos llegar a ser todo el universo. Correr más riesgos puede ser un buen comienzo.