martes, 28 de abril de 2009

Análisis Retrospectivo del Aprendizaje Experiencial

En el presente semestre del curso Gestión de Personas se nos ha planteado el siguiente desafío: aprender a administrar el cambio organizacional mediante una metodología basada en aprendizaje experiencial. Si bien al principio todo parecía confuso, de a poco hemos logrado entender el valor de esta nueva metodología de aprendizaje, el cual nos empodera, otorgándonos autoridad y responsabilidad sobre las cosas que elegimos conocer.

Ahora bien, surge la pregunta sobre qué es lo que realmente aprendemos. Si bien es cierto que discutimos tópicos relacionados al cambio organizacional, no cabe duda que nuestro desarrollo abarca mucho más que lo anterior. No sólo nos capacitamos en cuanto a la adquisición de herramientas cognitivas, sino que también en cuanto a ciertas habilidades blandas, como la capacidad de exponer, discutir, relacionar, criticar, preguntar, entender, involucrar y entretener. El proceso se lleva a cabo de la siguiente forma, un grupo escoge un tema y lo investiga, luego relaciona lo aprendido con el cambio organizacional, y así después procede a enseñarlo al resto del curso mediante dos clases interactivas, en las cuales se explica el marco teórico utilizado y se aplica el conocimiento a través de dos ejercicios prácticos (un ejercicio orientado al curso y un caso externo).

A este tipo de aprendizaje se lo puede catalogar como aprendizaje experiencial porque sigue los patrones señalados por el ciclo de aprendizaje de Kolb tanto para los expositores como para los alumnos. En este sentido, podemos identificar las diferentes fases de ciclo, comenzando por la formación de conceptos abstractos y generalizaciones, el cual ocurre al preparar la clase con lecturas relacionadas al tema, o mediante la recordación de materia antes vista durante la carrera (o incluso en el mismo curso). Luego, se contrastan las implicancias de los conceptos frente a nuevas situaciones, específicamente las referidas al cambio organizacional, lo cual se observa en la exposición del marco teórico, donde interactivamente se relacionan el tema de estudio y el objetivo del curso. Continuamos con la experiencia concreta, la que se lleva a cabo por medio de las aplicaciones prácticas del conocimiento, así los ejemplos y ejercicios hacen que interioricemos personalmente lo aprendido, creando nuestro propio entendimiento de lo antes expuesto. Finalmente, procedemos a la observaciones y reflexiones a través de las preguntas que hacemos (y nos hacemos) al profesor y expositores, así como también mediante el feedback otorgado antes del término de cada clase. Este ciclo se repite en cada tema expuesto por los distintos equipos, lo cual hace adaptar y depurar continuamente lo antes aprendido, convirtiendo el proceso en más que sólo conocimiento, aportando también habilidades específicas y sabiduría.

La metodología esta bien orientada, acarreando el potencial de ser un gran aporte en nuestra formación profesional como ingenieros comerciales. Sin embargo, es posible cuestionar su efectividad al encontrar dos grandes barreras que dificultan el proceso de aprendizaje. Una de ellas se refiere a la inexperiencia de los expositores que se enfrentan, por vez primera, a preparar una clase que va más allá de la mera exposición de información preformateada en sus cabezas, requiriendo una gama de habilidades no entrenadas previamente, resaltando la incapacidad de relacionar temáticas diferentes, de sintetizar la información, de trabajar en equipo, y de exponer claramente. El problema se relaciona a una de las fases del ciclo de Kolb, específicamente ligadas a la incapacidad de efectuar implicancias con los conceptos adquiridos. Este déficit ha sido evidenciado tanto por las continuas intervenciones que ha hecho el profesor, cuando se percata que se esta perdiendo el rumbo del trabajo, como por los alumnos cuando no entienden el sentido de lo explicado. El origen de este problema radica en las dinámicas que se dan tradicionalmente en una clase expositiva, el cual hemos tristemente aprendido, dónde el nuevo conocimiento es percibido como distante, imposibilitando la integración con el conocimiento anterior, fundamental para la retórica y la ampliación del aprendizaje. Lo anterior de deriva de la actual fórmula de enseñaza en la facultad (así como en la mayoría de los establecimientos educacionales) que propone el acatamiento y adormecimiento de la mente, subyugando a los estudiantes bajo una grandiosa superioridad de la bibliografía y experiencia del profesor. Lo anterior deteriora la autoestima, así como también mina el compromiso con los estudios, transformándolos en un proceso meramente transaccional, en otras palabras, un simple conducto para obtener un diploma universitario. Sin duda, se hace imperante un nuevo enfoque que finalmente potencie el capital humano de los estudiantes en nuestra Facultad de Negocios y Economía. La escasez de habilidades gerenciales denota una gran deficiencia del actual sistema, la cual se ha visto reflejada en las trabadas clases efectuadas por nuestros compañeros.

Una segunda barrera se encuentra relacionada las críticas que hace Vince a Kolb, especialmente las centradas en los diferentes mecanismos de defensa frente a la experiencia que imposibilitan el aprendizaje. Partamos diciendo que existe un notorio aumento de la ansiedad dentro del aula, caracterizada por la auto-exclusión, la desconcentración y la poca preparación que se observa en algunos alumnos. Creo que las razones de este comportamiento están ligadas al aumento en el nivel de exposición de los estudiantes, más acostumbrados a transcribir información por parte de un profesor distante, que a participar activamente haciéndose cargo de su aprendizaje. Me temo que muchos hemos sido condicionados por la experiencia pasada, requiriendo de voluntad personal para salir del actual estancamiento, y al mismo tiempo, asumir la importancia que tiene para nuestro desarrollo personal y profesional el acto de correr los riegos, implícitos también en la participación. Otra fuente de amenaza, más sutil, esta caracterizada por el rol imponente del profesor, que enjuicia y perturba constantemente las presentaciones, lo cual parece atemorizar a los estudiantes, exponiéndolos emocionalmente, gatillando una diversa gama de reacciones que poco aportan al proceso. Se puede observar ensimismamiento, rabia, subyugamiento y vergüenza, por nombrar algunas, las cuales sin duda opacan el rendimiento de los expositores y de los alumnos. Las causas de estas barreras son difusas y responden a una diversidad de factores que deberían ser analizados personalmente por los estudiantes, pues corresponde al individuo hacerse cargo sus temores, controlando la ansiedad, y catalizándola hacia una retrospección para así aprender a aprender, promoviendo finalmente nuevos procesos de aprendizaje. Si bien existen otras barreras mencionadas por Vince, no las considero importantes, puesto que las socio-políticas no inciden trascendentalmente en el desempeño de la clase, y cuando existen, son rápidamente superadas al ser develadas por el profesor (como sucedió con las críticas negativas en los feedback, o los aplausos al final de las presentaciones). Tampoco puedo formular una opinión clara acerca de los meta-procesos del aprendizaje, debido a que necesitaría conocer el proceso reflexivo de los alumnos, lo cual está fuera de los límites de este ensayo.

A pesar de la existencia de las barreras mencionadas, a mi entender, el sistema de aprendizaje ha sido provechoso para todos, e inclusive ha destacado algunos aspectos positivos dentro del grupo, que actúan como facilitadotes para el aprendizaje. Es así como hemos podido disfrutar de la elocuencia de algunos compañeros al intervenir mediante preguntas o acotaciones, haciendo notoria el gran potencial intelectual presente en la mayoría del curso. También es inspirador el compromiso que ha generado en algunos alumnos esta metodología, lo que sin duda los incentiva a una mayor participación y estar más atentos en clases, aunque para otros todavía sigue siendo atemorizante (como señale en la segunda barrera). Otras razones del relativo éxito radican en el dinamismo de las clases y la cercanía asociada a los compañeros que exponen, lo cual facilita el aprendizaje debido a que el conocimiento mana de una fuente con la que nos podemos identificar.

Para finalizar, me gustaría proponer algunos ajustes a la metodología corrigiéndola sujeta a los problemas antes descritos. Primero, para lograr una buena clase es necesario conocer con anterioridad los requerimientos del profesor en cuanto a la calidad y a los objetivos. Una guía de trabajo que explicara lo que se pretende (y lo que no) con la metodología, podría ser clarificadora a la hora de trabajar, ahorrando en esfuerzos innecesarios. Segundo, para disminuir las defensas a la experiencia, se podrían hacer micro-terapias a las personas que no participen, incomodándolas para respondan preguntas y se involucren. Pienso que una vez que todos los "fantasmas" del aula desaparezcan, se propiciará un ambiente de confianza derivado de la escucha y del entendimiento, en el que todos al final nos sentiremos más cómodos para expresarnos. Tercero, y a pesar de considerar que el profesor no se equivoca al asumir ex-ante que el alumnado es maduro, conciente e independiente, debe también tener cierta sutileza al tratar las debilidades emocionales de los alumnos. No hablo de "hacerse cargo" de la salud emocional del curso, sino de prestar atención al nivel de ansiedad existente en un principio del semestre para que no se generen, o crezcan aún más, las defensas psicológicas que impiden involucrarse con la materia. Lo que sucede es que toma tiempo y análisis percatarse del valor de la actual metodología, haciendo que en un primer momento el alumnado pueda sentirse desconfiado y desorientado. Por lo anterior, recomiendo la persuasión, y por que no, también la publicidad como herramientas significativas a la hora de entusiasmar a enfrentar el desafío de aprender bajo el marco del aprendizaje experiencial.