viernes, 4 de julio de 2008

El problema de los Acuerdos - La Batalla de Chile

No cabe la posibilidad de plantearse un sueño colectivo, si no existe un adecuado consenso sobre lo que se busca. Así, el sistema democrático asegura que se busque el sueño de las mayorías, en paz, mediante la exclusión de ideales que no alcancen una adecuada representatividad. Esa nuestra forma de avanzar en este mundo moderno, lo hemos acordado así. Y sucede pues, que cuando no existen consensos, valen mucho los acuerdos.

Sin embargo, algo raro pasó en Chile el año 1973. No hubo respeto por el sueño de la mayoría, imponiendose el poder económico y militar. El problema radicó en que la oligarquia-terrateniente-bancaria-feudal (como el mismo Allende los denominaría) no estaba de acuerdo con el Socialismo, pues definitivamente perjudicaba su posición dominante. Entonces, llegó apoyo de Washington para propiciar el boicot desde el congreso, y luego dar paso a fuerzas de choque como Patria y Libertad, y paros con gremios que no adherían al gobierno (transporte y mineria). Todo lo anterior, intentando generar la necesaria agitación social para provocar el derrocamiento del gobierno.

Nisiquiera importó el 43,3% que logró el Partido Comunista en las elecciones parlamentarias de marzo de 1973, que simbolizaba incluso un aumento con respecto a las elecciones presidenciales. Por el contrario, la derecha y la Democracia Cristiana se unieron para frenar la revolución a través del mecanismo de mayoría simple en el parlamento. Hubo desorden en Chile. Pero el conflicto entre estas fuerzas políticas fue propiciado por el riesgo inherente de instaurar una revolución social, y por la falta de respeto hacia la democracia. Así, no vale la pena atribuirle toda la culpa a un bando.

A veces, quizás muchas veces, es necesario contar con consensos pues los acuerdos son inestables. Eso mismo sucede ahora, no podemos ser ciegos ante esta fragilidad del sistema. Por esto, en la actualidad no podremos avanzar si no es través del convencimiento progresivo de los que tienen el poder, cambiándolos, reformándolos, quitándole atribuciones y dándoselas a otros.

Mi propuesta es cambiar, mediante una revolución moral, el núcleo del poder: Las corporaciones. ¿Es posible un cambio de mentalidad? Creo que sólo si se dan los correctos incentivos, para que se haga de una manera libre y voluntaria. Se necesita un credo, algo como una consciencia colectiva que de paso a una espiritualidad que permita construir esa realidad que todos deseamos y aún no consensuamos. Una revolución.




Para ver el documental "La batalla de Chile" visita estos links:
Sinopsis: “LA BATALLA DE CHILE I-II-III”272 minutos (1972-1979)
“La Batalla de Chile” es un documental histórico que en las décadas de los 70 y 80 fue distribuido en 35 países del mundo. No es un filme de archivo: es un documento filmado en el momento mismo de producirse los hechos. Su autor y director trabajó con un equipo en medio de los acontecimientos. El material virgen (película de l6 MM en blanco y negro) fue una contribución del documentalista francés Chris Marker y el montaje se realizó gracias a la colaboración del Instituto de Cinematografía Cubano (ICAIC). Jorge Müller Silva (el cámara del filme) fue secuestrado por la policía militar de Pinochet en noviembre de 1974. Hasta hoy se desconoce su paradero. Es uno de los 3.000 desaparecidos que todavía hay en Chile. “La Batalla de Chile” ha sido objeto de la censura en Chile y nunca ha sido emitida por la televisión pública.

2 comentarios:

KEKO! dijo...

que raro suena eso de "sólo si se dan los correctos incentivos, para que se haga de una manera libre y voluntaria"
es una contradicción.

creo que hay que educar en la cultura de ser bueno wn
hay un prejuicio contra eso, partiendo desde los niños que quieren ser malo y bakanes (fui uno de esos mucho tiempo, vengo de vuelta saaaaaa)

hay que querer ser bueno gratis, sin esperar nada a cambio
desapegarse del ego y no defenderse "poner la otra mejilla"

poner los incentivos me suena como planear algo que podría nacer desde el fondo del alma, con autoconomiento, con conciencia

no es algo que debe ser, si no algo que podría nacer .. por que no aprovecharlo??

Maximiliano dijo...

Es que si bien creo en las capacidades humanas, también debo reconocer las limitaciones naturales. Educar en la bondad es una tarea que no tiene fin, porque realmente no es algo que se pueda enseñar. Los que han tratado de recitarla han engendrado dogmas que poco aportan al verdadero desarrollo humano.

La búsqueda de la felicidad, de lo verdadero, o de lo bueno es algo que sólo se puede aprender a través de uno mismo. Es lo que a mi parecer se traduce en la sabiduría.

Aún así, pienso que cómo sistema social que somos, podemos encontrar mecanismos para facilitar esa búsqueda personal. Por ejemplo, derribar barreras físicas como el hambre y el frío. Luego, barreras políticas, como la instauración de derechos fundamentales. También podemos incluir el derrocamiento de los "pensamientos encarcelantes" engendrados por la publicidad excesiva o por algunas sectas religiosas. Por último, también podríamos apoyar actividades amorosas como el desarrollo del lenguaje, la historia de los pueblos, la investigación científica, el deporte, la música, etc.

Considero que este tipo de medidas son un incentivo al desarrollo personal. Pero, nadie puede obligarte a ser bueno. Sólo uno tiene la voluntad y el poder de darle sentido a la vida, y a las cosas. Por eso no creo que sea una contradicción dar incentivos y esperar también la elección voluntaria.

Y no es que mi intención sea interferir, ni convencer al resto con lo que yo opino. Sino nada más que manifestar lo que siento. Creo que, como hermanos que supuestamente se aman en lo que hemos denominado "sociedad", hemos adquirido cierto grado de unión y conciencia colectiva. Entonces, nos compete darle sentido a nuestra existencia conjunta, debiendo empezar a construir nuestro ideal mediante un método (o mejor mediante un arte). A la brevedad, eso si, que estamos retrasados.

Es la raja poder leerte, porque se nota como que también cachai la weaita. Y es que al final es una cosa de sentimientos.

Ahora estoy en la lucha de conceptualizar lo "sentido", para inventar y escribir algo coherente, ojalá no-tan-en-la-volada relacionada a ética corporativa.

Así que tus cuestionamientos y recomendaciones, están más que agradecidas.

Me embalé escribiendo, pero es que me cuesta sintetizar este tipo de cosas tan complejas y etéreas. Nos vemoooooos!!! un abrazo.