jueves, 19 de junio de 2008

Sobre lo que significa pensar diferente

Esta no es una teoría, es un hecho científico comprobado:

Las sensaciones que sentimos frente a ciertos estímulos son aprendidas por nuestro cuerpo (y particularmente nuestra mente), es decir, nos acostumbramos a sentir determinadas sensaciones en ciertas circunstancias. Mientras más se repitan estas circunstancias, más fácil será para nuestro cuerpo asociarlas a un determinado sentimiento. Así, se crean estructuras mentales orientadas a preservar el comportamiento típico del organismo. Es casi como si nuestro cuerpo fuese domesticado al presentarse estos acontecimientos.

Ahora mi propuesta, no es tan loca, ni genial, sino más bien un recordatorio:
Debemos aprender a controlar nuestros impulsos. Estresarse ante determinadas circunstancias puede guiarnos a un círculo vicioso que fomente un estrés más alto, más destructivo. Por ejemplo, al hacer frente a un problema podríamos sentirnos detorratos y tomar un visión pesimista del asunto, causando el irremediable fracaso incluso antes de afrontar efectivamente el problema. Para que esto no suceda, debemos replantearnos cada situación y escoger mediante un acto consciente cual es el camino más adecuado a seguir en el ámbito del sentir (así como también en el del hacer y el del pensar, pero enfoquémonos en el sentir por ahora). Algunos ejercicios que suelo prácticar, pero que no sé realmente que tan efectivos sean, son: el clásico respirar profundo, y volver a replantearse el asunto con más calma; asociar los problemas a pensamientos optimistas, considerando el valor del sacrificio, la importancia que tiene tomar riesgos en la vida y que la belleza de la vida no radica en logro de objetivos, sino en la forma en que uno sigue estos desafíos; y por último, en tener claras mis preferencias por las cosas que me importan, otorgándole una carga emocional más fuerte y consciente (en este sentido jugársela por las creencias propias es fundamental).


Lamentablemente, el poder de la voluntad no siempre puede ejercerse al 100%. Ciertas circunstancias resultan particularmente abrumadoras, y quizás algunas veces sea preferible evitarlas. Pero con esto no quiero decir que sea conveniente escondernos de los problemas, sino que simplemente es preferible evitarlos mientras no estemos preparados para enfrentarlos. Algunas personas podrán creer que no le temen enfrentarse a lo que sea, pero la verdad es que el miedo es una estructura básica de la mente, que ha propiciado la supervivencia de nuestra especie por millones de años. Es mejor aceptar que como personas de carne y hueso, tenemos miedo, y que no obstante pueda manifestarse de variadísimas maneras, existe. Creo que es preferible enfrentar estos fantasmas de una forma realista y planificada, que dejarlos en libertad para que tomen control de nuestras vidas. Entonces, creo que es una buena idea evitar circunstancias que nos causen daño, y preparanos mediante la reflexión (o de otras formas) para enfrentarlas luego adecuadamente. Así más o menos se define mi estrategia.

¡¡¡Al final del día, este trabajo nos perimtirá ser seres más despiertos y vivos!!!

Sin duda que la consciencia es una herramienta útil, y por lo menos a mí me ha hecho muy bien. He crecido en varios aspectos, que además de ser un tanto lógicos y previsibles, vale la pena compartirlos. Me siento más contento con las cosas que quiero; he aprendido a sufrir con mayor sutileza y apaciguadamente, lo que ha contribuido a no generar sentimientos de venganza o desamparo; me ha permitido amar más sinceramente, dejando de lado algunos mitos que rondaban por mis pensamientos; la vida ha adquirido un mayor sentido, y he podido entender mejor algunos valores como el trabajo y el sacrificio, así como lo importante que son en la relación con nosotros mismos y con los demás. No he querido reflexionar mucho más sobre los beneficios derivados de este comportamiento, porque puedo llegar a conclusiones erradas sobre lo que realmente significa tomar el control de los sentimientos, y mediante el pensamiento cientifico-lógico no tengo mucho que hacer en este campo del saber. De todas formas, no quiero terminar este escrito sin antes expresar estas consideraciones que ejemplifican lo útil (para el Ser) de intentar ejercer un mayor grado de consciencia con nosotros mísmos.
Para progresar, algunas veces necesitamos evolucionar, perfeccionandonos de a poco, con tiempo, sofisticando nuestra estructura mental. Otras veces, cuando muchos cambios son necesarios inmediatamente, tenemos que implementar reformas o generar revoluciones. En estos momentos de la vida, siento que es la segunda alternativa la que más me llama la atención, siento que el proceso de destrucción-muerte-creación-vida es en lo que nos estamos quedando cortos por mucho, y es que este proceso libera tanta energía que se siente la vida floreciendo en cada momento. Es cosa de atreverse, de aventarse al precipicio, mirar al vacío de frente y estar preparado para el momento en que nos estrellemos contra el suelo, que será exquisitamente delicioso (metafóricamente hablando).




Para más detalles como sobre abordar situaciones "estresantes": pincha acá, maldición.




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